Monday, February 4, 2008

El 4 de Febrero

Hoy en la clínica, visité y hablé con más o menos cinco pacientes. Primero, cuando llegue a la clínica, Brianna me mostró donde todo está, como las oficinas, los cuartos de examinaciones, y la farmacía. Con la primera paciente, yo fui en el cuarto con Brianna, y solamente escuché a ella y la rutina para traducir con los pacientes hispanos. Esta mujer estaba tuviendo un poco de sangre en su orina. Aunque, ella tuvo su regla y no podría decir la diferencia. Initialmente, yo fui muy intimidada. La mayoría de las veces, Brianna puede traducir inmediatamente después de algo fue hablado. El otro lado, yo pudo entender la mayoría de que la primera paciente estaba hablando. Esto fue bueno para mi.

Con la segunda cita, había una mujer y su esposo. El esposo estaba bien, pero la esposa estaba tuviendo el dolor de estómago. El estómago fue muy sensible a la más pequeño tacto. El esposo puede hablar suficiente inglés, pero la mujer no habló inglés. Ella hablaba más rápidamente que la primera muchacha, entonces, fue más difícil para entenderla. Yo podía traducir algunas frases, pero algunas veces, había dos o tres palabras que yo no sabía.

Yo estaba con Mike para la tercera cita, pero no duró por mucho tiempo. La mujer estaba tuviendo problemas con su máquina para monitorizar su azúcar sanguínea, pero como las personas antes, tuvo problemas femininas. Consequentamente, Mike salió del cuatro y él le preguntó a Brianna que ella entrar en el cuarto. Esta situación fue un buen ejemplo que este aspecto cultural de los hispanos en que las mujeres hispanas tienen verguenza de hablar sobre los problemas femininos. Ella también tuvo un poco de sangre en su orina y recibé su regla ayer, así no pudó decir si la sangre todavía está en la orina. También, ella tuvo dolor cuando orinar y tuvo dolor en la estómago (como calambre) y la espalda. La enfermera escribió una receta para una medicina para una infección de las vías urinarias. Esta mujer fue la más difícil para entender porque ella no tuvo una anunciación muy bien y tuvo un acento duro.

Para la última paciente, yo estaba con Brianna una vez más. Fue un hombre que tuvo mucho dolor de su cuerpo, especialmente en sus piernas. Algunas veces él tenía calambres en sus músculos. Después de más preguntas, nos enteramos de que él no tuvo nada más de sus pastillas para el diabetes. También, él no come o bebe mucho durante los días. Solamente come una comida bien y como dos vasos de agua cada día. La enfermera decidió que fue muy probable que sus síntomas fue un resultado de su falta de agua y su mal dieta.

Durante el tiempo en la clínica, yo reconozco que hay muchos pacientes de la clínica quien son diabéticos. Esta problema de los Estados Unidos es representado en la populación de las personas en la clínica. Algo que yo vio que fue muy interesante es que la clínica recibió una donación para comprar unas máquinas para hacer un análisis de azúcar sanguínea. La clínica tiene la capaz de dar estas máquinas a sus pacientes que necesitan más control de su diabetes. A mi, es muy bueno que la clínica puede ofrecer esta servicio, sin embargo, al evidencia de una de las pacientes hoy, es importante que hay suficiente educación sobre el uso de estas máquinas para usarlas correctamente.

Un tema que yo recognozco durante el día fue algo que Brianna y Mike habían dichos cuando vinieron a nuestra clase. Este fue que las personas hispanas son muy agradecidas para la ayuda y la comodidad que las traductores vinieron a su visita cuando no pueden hablar directamente con la enfermera o el doctor. Cada tiempo un paciente se iría de su cita, ellos me agradecerían aunque yo solo hablaría unas pocas frases a ellos. Fue obvio que las personas hispanas fueron muy cómodas porque sabían que ellos y sus problemas serían entendidos.

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