Wednesday, March 26, 2008

Más difícil pero más recompensa

Esta visita fue muy diferente de lo del pasado. Cuando llegué no había mucha acción. Pero Briana me dijo que habría suficiente paciente hispanohablantes para que pueda practicar mi español. Concordamos que escucharía yo durante una cita entonces traduciría. El primero paciente fue Carlos (todos los nombres son falsos) quien tiene 21 años. Carlos tuvo un sarpullido cerca de la aldilla. Había ocurrido antes y el médico le dio una crema que arregló el problema. Carlos tuvo otro problema también. Tuvo sequedad de la labia superior que le da comezón algunas veces. La enfermera le da una receta para otra crema para el sarpullido y ella lo dijo comprar algo como Carmex para su labio y lo dijo avisarle si le molesta todavía después de se uso.
Este caso interesaba especialmente porque tuve la oportunidad de ver uno de nuestras notas culturales en la acción. Carlos fue muy incómodo cuando había tres mujeres en el cuarto y nosotros preguntábamos por su sarpullido en la región de ingle. Tuvimos que preguntarlo si él tuvo relaciones sexuales con cualquiera debido al hecho que el sarpullido podría ser una enfermedad de transmisión sexual. El se ruborizó y negó alguna relación sexual inmediatamente. La dificultad con esto es que el enfermero no puede estar consiguiendo información veraz de Carlos a causa de su desconcierto. Algo interesante para mi es que yo creo que Carlos no fue más incómodo que cualquier otro masculino estaría en su situación.
El próximo fue Miguel. Esta visita fue la primera vez en el CHCC y mi primera vez para traducir. Fue un hombre bajo y muy amable. El había quemado su ojo hasta tres meses. Me dejó que una gota de aceite saltó de la parrilla y en su ojo. “¡Qué dolor!” se respondí. Trabajó en Flattop en Bloomington. Cuando le ocurrió fue al baño para limpiar el ojo con agua fría y trabajé otra vez. Ahora trabaja en Panera y prepara la comida. Por eso, creyó que tiene dolor de espalda. La enfermera miré al ojo. Tuvo tejido marcado en el ojo y necesitó ir al oftalmólogo. Dísenos las gotas. La enfermera lo dio unos ejercicios para hacer antes y después del trabajo para aliviar los dueles de espalda. Cuando la farmacia dime las gotas tuve que darse las instrucciones para usar las gotas. Estuve emocionada que yo pude traducir con éxito y ayudar a un paciente.
El próximo paciente que visita el CHCC fue Faustino. Otra vez tuve la oportunidad para traducir con la ayuda de Briana. Faustino sufría el dolor de la rodilla derecho y del hombro izquierdo. Cuando las tomó las calmantes que tuvo antes, no tiene demasiado dolor. Por eso, la enfermera le da unas calmantes otra vez. Con Faustino, dí cuento que muchos de las problemas de estas pacientes son porque de los tipos de trabajos que necesitan hacer para sobreviva. Es increíble el desgaste que ponen en sus cuerpos y continuar para hacerlo por muchos años.
Augustino era el diabético latinoamericano que todos los especialistas hablan de cuando dicen que ellos no manejan la diabetes muy bien. No chequea su azúcar normalmente, no toma las pastillas necesarias para controlar su azúcar y no tiene interés en los tratamientos que necesita para vivir con esta enfermedad. Su nuera que habla inglés explicó mucho y por eso no tuve que traducir mucho. Pero la enfermedad me pidió que explicara a él que es importante verificar es el nivel de azúcar en la sangre regularmente, y lo hice. Briana y yo empecemos la visita de Raúl, pero no terminamos con el doctor. El fue otro paciente con la diabetes mal manejada. Pero tenía mucho menos años que Augustino.
Creencia, por mí, fue la octava maravilla del mundo. Tenía siete hijos. ¡Siete! ¿Y su pesa? Un gran 84 libres. Ella fue increíble. Esta ancianita no se paró más alto que 4 pies 6 pulgadas pero fue perfectamente proporcionado. Ella pareció normal, apenas de un tamaño más pequeño. Mike me explicó que ella estaba hipertiroidia. Ella no tuvo nada de TSH, una hormona esencial para crecer normalmente y regular otros sistemas del cuerpo. Este justificó su tamaño pequeño. No sufría a ella toda la vida con esta deficiencia, es algo que aparece en las edades mayores. Cuando el doctor llegó, la explica que terapia hormona puede ayuda con su problema.
Justo antes de saliendo, el teléfono llamó y la secretaria dijo “¡Hay un hispanohablante en línea una!” Briana y Mike me miraron. Esto fue mi miedo grande. No es fácil para hablar en otra lengua de suyo en el teléfono. Creo que es porque no se puede ver la boca y las expresiones de la persona. Contesté con una mirada que rinde y recogió el teléfono: “Buenos tardes. ¿Cómo te puedo ayuda?” Briana y Mike me miraron como yo me retorcí y enfoqué en la comprensión de al paciente en la línea. “Sí. No pude venir hoy. Sí. Podemos cambiar a la próxima semana. ¿Por la misma hora? Okay. 3:45 en el 17 de marzo. Uhhh. . . ¿Otra vez? Espera por Briana.” Hice bien hasta ella quiso cambiar su numero de teléfono en el archivo. Briana lo hizo y fue todo. No fue tan malo. Esta experiencia fue mucho más difícil pero más recompensa de la visita pasado. Yo no voy a olvidar las experiencias y pacientes que he conocido en CHCC.

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