Para mi segunda visita a la clínica, todo empieza mejor que mi primera visita. Durante mi primera visita, no tuve mi carro y estaba nevando; por eso, era necesario llamar a Brianna para una manera a la clínica. Cuando yo llegué allí, no hay ningunos pacientes pero hablé con Brianna y los otros empleados. También leí algunos de las formas para los pacientes latinos y escuché a algunas llamadas de Brianna y Carolyn (una amiga mía quién trabaja como una secretaria). En adición, solamente había una enfermera especialista en la clínica, y era necesario que Brianna actuaba como un asistente a la enfermera. Yo tenía la oportunidad observarle a Brianna en esta posición unas veces.
La primera vez con solamente Brianna y yo, tenemos un paciente que era un visitante frecuente. Este hombre era bastante joven pero tenía muchos problemas indistintos. Por ejemplo, él dijo que tenía pena cerca de su rodilla pero no sabía que tipo ni la causa de la pena. También dijo que la pena corre por la pierna pero no tenía dolor cuando él camina ni durante los ejercicios. Solamente dijo que tiene “la pena algunas veces”. Además, el paciente explicó que tiene muchos pensamientos todo el tiempo, “Quiero una pastilla para terminar los pensamientos,” él dijo. Brianna, después, me dijo que es como la depresión pero este paciente, también, explica los síntomas al azar todo el tiempo. Cuando la enfermera especialista y Mike habló con él, ellos determinaron que la madre del paciente se murió la semana pasada. Esta situación era bastante difícil para el paciente, por supuesto, y la enfermera le dio pastillas para la depresión.
Para la segunda paciente (desafortunadamente solamente hay dos pacientes latinos) había una madre con su hijo. Su hijo era bastante cómico porque él querría hablar todo el tiempo y sobre cualquiera cosa. Cuando ellos entraron en el cuarto, el niño explicó a todo lo que estaba en el cuarto: las fotografías, los modelos de las manos, los esqueletos, y mucha más. Él dijo cosas como, “¡Mamá! Tengo miedo. Hay muchos esqueletos en este cuarto. No me gusta los esqueletos.” También, el niño llegó con el brazo enyesado porque se cayó y lo rompió, por eso dijo, “Mamá, mi brazo no aparece como ése hombre porque mi brazo está en dos pedazos.” Su madre probó a calmar a su hijo para hablar a la enfermera pero él solamente querría hablar y hablar. Yo hablé con el niño un poquito para distraerlo. Eventualmente la madre, el paciente verdadero, podía hablar con la enfermera. Ella tenía una cicatriz en el medio del pecho de una cirugía por un defecto congénito en el corazón, “una problema de comunicación,” como ella lo describió. Sin embargo su problema para ese día era la falta de sensación en los dedos. Ella dijo que había mucho dolor en los dedos especialmente después de trabajo. Yo pensaba que este problema tenía un enlace a su problema con el corazón. Después de muchas preguntas de la enfermera, ella buscaba el problema que estaba en su cuello. La paciente tiene la postura muy malo y después de estar de pie por ochos horas de trabajar, los músculos en su cuellos se estrechan y efectúan los dedos. Para ayudarla, la enfermera le dio a ella instrucciones para distiende el cuello con movimientos específicos. Esta visita era una experiencia muy informativa porque el problema era bastante fácil corregir. ¡Qué bueno para la paciente!
En total, mis visitas a la clínica eran experiencias bastantes bienes. Estoy poquita triste que no puedo continuar contribuir voluntariamente allí. Si yo sabía de la clínica algunos años antes trabajaría para ellos durante los veranos. Sin embargo aprendí muchísimo durante mis dos visitas sobre la clínica, sobre las personas allí, y más sobre la lengua (también la frontera entre las personas quiénes hablan lenguas diferentes). Gracias para estas experiencias, Jaime.
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